Bueno, he aquí mi visión de lo acontecido en barrolandia.
Después de una tarde de sábado laboriosa, en el que todo aquel del club que se prestó a colaborar en la preparación y limpieza del campo (ardua tarea en la que algún desprendido colaboró, abandonando toda su colección de ropa sport-quenotengotra, para regocijo y alborozo de nuestras papilas olfativas), más Amadeo que vino acompañado de Néus a revisar los tiros, terminó empapado y rebozado, pero ilusionados por no tener que anular la tirada a pesar de lo dificultoso del terreno. Ilusión, que alimentaba ese Carlitos con su sonsonete “-¡Tranquilos chicos, solo es una nube!.” Nube que clarostá, no se movió de encima de nuestras cabezas en toda la tarde.
Como decía, después de un antediluviano sábado, nos tocó madrugar el domingo para colocar los peluches, las piquetas, las carpas (...y Berroa missing), marcar el camino, en fin, ¡casi ná! Por sugerencia de Sesma preparé un termo con sopa para calentarnos después del montaje (buah, una excusa cualquiera para quitarle protagonismo a la sopa escaldante de Alfredo) y allí fuimos, termo en mano, a la batalla.
7.30 a.m. Llegamos al club, ya estaban los incondicionales al tajo, recogemos bichos, premios y piquetas y... p’arriba. Allí, Basur ya esperando. 8.15 a.m. Repartimos tareas (la organización no es nuestro fuerte), Sesma me envía a marcar el camino con tropemil cintas para que la gente lo tenga claro. Jum, que digo yo que tampoco hay que presumir de antepasados indios para seguir las huellas por el patatal. (Bueeee, tengo que reconocer, que yo a pesar de haber hecho el recorrido tres veces, me confundí dos marcándolo, pero la orientación no es una de mis virtudes). 9.30 a.m. Que no deja de llover. Que faltan piquetas. Sesma trotando bosque arriba, bosque abajo, con el talki fusionado a la oreja y al borde de la histeria por que le falta un faisán. Que me cruzo con Carlitos, ¡tranquila, es solo una nube! La gente que ya ha llegado y está entrenando a diana. En fin, los típicos los nervios de última hora por terminar a tiempo.